jueves, 14 de septiembre de 2017

UNA BIBLIOTECA EN LA QUE PERDERSE



En lo más oscuro de la Edad Media el joven Adso y su maestro Guillermo de Baskerville llegan a una abadía de Italia, cuyo nombre prefieren no mencionar, con la intención de participar en un debate intelectual sobre el camino que ha de tomar la Iglesia. Nada más llegar, el sagaz Guillermo recibe del abad el encargo de hallar al culpable de la oleada de terribles crímenes que parecen anunciar el Apocalipsis pero pronto se muestran relacionados con un peligroso libro. Y es que, las más de las veces, amigos míos, el saber resulta de lo más peligroso.
Tal es el argumento de una novela titulada El nombre de la rosa de Umberto Eco y de una magnífica película homónima de 1986 que, dirigida por Jean-Jacques Annaud, viene a contradecir aquello de “el libro es siempre mejor que la película”.
Aquí os traigo un pequeño adelanto de la película. Nuestra particular pareja de detectives ha conseguido, por fin, burlar la vigilancia del bibliotecario y acceder a la zona prohibida de la biblioteca que resulta ser, ¡oh, sorpresa!, un laberinto de lo más endemoniado. Un leve despiste de Adso lo lleva a separarse un momento de su maestro. El reencuentro es más que difícil y también hallar la salida. Sin embargo, una imaginativa maniobra de Adso facilita mucho las cosas y, casi al final del clip, Guillermo lo felicita con las siguientes palabras: “Muy bien, muchacho. Tu educación clásica nos viene de perlas”.

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¿A qué se refiere fray Guillermo? Se refiere, por supuesto, a uno de los episodios más célebres de la mitología clásica, incluido en el ciclo cretense y referido al laberinto de Cnossos. Cuenta el mito que habitaba en dicho laberinto el Minotauro, monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro nacido del amor contra naturam de Pasífae, esposa de Minos, rey de Creta, y un toro de singular belleza enviado por Posidón. Minos, avergonzado de tal ser, hizo que Dédalo, arquitecto de gran renombre, construyera un laberinto inextricable en el que lo encerró. A tal monstruo debían rendir un tributo humano los atenienses, en pago por una derrota bélica. Cada año, o cada nueve años, según las versiones, los atenienses debían enviar a Cnossos siete muchachos y siete muchachas para alimentar a la bestia. Teseo, héroe ateniense, hijo del rey Egeo, se las ingenió para ser incluido en el grupo e intentar así acabar con el monstruo. A su llegada a Creta, se enamoró de él Ariadna, hija de Minos. Esta le dio un ovillo de hilo que debía ayudarle a no perderse en el laberinto. A cambio, Teseo debía casarse con ella y sacarla de Creta. Teseo logró dar muerte al Minotauro –tan solo con sus puños, según el mito- mas en el viaje de vuelta a Atenas, abandonó a Ariadna en la isla de Naxos. Allí esta se habría casado posteriormente con el dios Dioniso.
A su regreso a Atenas, Teseo olvidó cambiar el juego de velas negras que llevaba por otras blancas, que habían de indicarle a su padre, el rey Egeo, que su misión había tenido éxito, según un sistema de señales convenido antes de la partida. Egeo, que vigilaba la costa, creyó al ver las velas negras que su hijo había muerto y se suicidó tirándose al mar que desde entonces se conoce como Egeo.

A VUESTRA DERECHA... ¡GRECIA! (LOS ORÍGENES DE LA CIVILIZACIÓN GRIEGA)



Comenzamos nuestro recorrido por el mundo clásico con Grecia. Hoy en día Grecia es un país de la Unión Europea, bastante maltratado por esta, por cierto. En la Antigüedad, en cambio, Grecia no era un estado único, sino un conjunto, primero de reinos, y luego de ciudades-estado independientes (πόλεις, ‘póleis’), con sus propios gobiernos y leyes. 


El único punto común entre unas y otras era la lengua: el griego, que les permitía diferenciarse de los que no lo hablaban, los bárbaros (βάρβαροι, ‘barbaroi’). Esta última, por cierto, es una onomatopeya, es decir, una palabra cuya forma imita el sonido de lo que nombra. Igual que Charlie Brown y sus amigos mantienen conversaciones de lo más profundo cuando hablan entre ellos, pese a que tienen tan solo 8 años, pero escuchan un farfullar sin sentido cuando habla cualquier adulto, sobre todo su profesora, los griegos de la Antigüedad oían tan solo bar-bar-bar cuando oían una lengua que no fuera la suya.

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Los orígenes de la cultura griega se hallan en la isla de Creta, donde entre el III y el II milenio a. C. se desarrolló la civilización minoica. ¿Qué es esto de minoico? ‘Minoico’ es un adjetivo derivado de Minos. Según el mito, la leyenda, Minos era el hijo del dios Zeus y de Europa. Para resolver la cuestión de quién debía ser el rey de Creta y probar que él, Minos, y no sus hermanos, tenía el apoyo de los dioses, rogó a Poseidón, dios del mar, que enviara un toro del mar y le prometió sacrificarlo en su honor. Poseidón envió el toro pero Minos quiso conservarlo. Poseidón, encolerizado por el incumplimiento de la promesa, hizo que Pasífae, esposa de Minos, desarrollara un amor monstruoso por el famoso toro. Se disfrazó de ternera y concibió -¡horror!- un ser mitad hombre, mitad toro, el Minotauro. Avergonzado, Minos ordenó a Dédalo que construyera un laberinto donde encerrar al monstruo: el laberinto de Cnosos. Allí vivía encerrado alimentándose de los jóvenes que la ciudad de Atenas mandaba cada año como tributo. De lo que le pasó al Minotauro hablaremos en los próximos días.
El caso es que cuando en el siglo XIX un arqueólogo llamado Arthur Evans desenterró en Cnosos (Creta) restos de un palacio que le recordó al laberinto del mito, decidió llamar a la cultura que desenterró civilización minoica.

Representación de la diosa madre, símbolo de la fertilidad

Fresco del palacio de Cnosos que representa el juego del salto del toro

Fresco de delfines, también del palacio de Cnosos


Palacio de Cnosos. La pintura es fruto de la reconstrucción polémica del palacio que hizo Arthur Evans


 
Arthur Evans
Y para que veáis que no os mentía cuando os decía que la cultura clásica está más presente en nuestro mundo de lo que creéis, aquí os dejo un ejemplo un tanto “casposo”, sacado de Humor Amarillo, un programa un tanto absurdo de mi niñez, allá por los cada vez más lejanos años ’90.



Vuestra tarea para el próximo día es:
1. explicar brevemente en la sección de “diario” de vuestro cuaderno qué fue la cultura minoica, dónde se situó, de dónde procede su nombre y, por supuesto, hacer un resumen del mito que aquí hemos contado. 
2. Acompañad el resumen del mito de un árbol genealógico donde quede claro quién es quién. Si os gusta dibujar, podéis acompañarlo de alguna ilustración.
3. Anotad también en la sección de léxico todas las palabras nuevas con su significado.

¡Nos vemos pronto con más historias truculentas y un pequeño desafío!

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Y PARA EMPEZAR... ¿QUÉ ES LA CULTURA CLÁSICA?


Salvete omnes! χαίρετε πάντες! [jáirete pántes] O lo que es lo mismo, ¡hola a todos! Bienvenidos al maravilloso mundo de lo clásico y, más en concreto, a este rincón, donde a lo largo de los próximos meses nos encontraremos con frecuencia para tratar de temas de lo más variado. Contaremos relatos fabulosos sobre reinas “enamoradas” -ejem, ejem- de toros, sobre criaturas terribles encerradas en un laberinto casi inextricable, sobre muchachos que soñaron con tocar el sol, sobre poetas que llegaron hasta el mismo infierno, sobre flotas inmensas que llegaron a las costas de Troya para vengar a un cornudo... Viajaremos también hasta un desfiladero donde unos pocos guerreros casi lograron vencer a un ejército. Correremos por las polvorientas tierras de Grecia en compañía del primer maratoniano de la Historia,  honraremos a los dioses compitiendo en los Juegos Olímpicos y lloraremos y reiremos con algunas de las tragedias y comedias más famosas que jamás se han escrito.
Además, veremos a dos gemelos fundar una pequeña aldea que, con el paso del tiempo, acabó siendo un Imperio. Sufriremos mal de amores con la reina Dido. Moriremos bajo una lluvia de piedra y fuego junto a los habitantes de Pompeya y veremos que sus grafiti podían ser bastante más subidos de tono que los nuestros. Lucharemos en el circo junto a grandes gladiadores y seremos testigos del asesinato del tirano Julio César, entre otras muchas cosas.
Y además de todo eso, aprenderemos un nuevo alfabeto y a ver y mirar con otros ojos, para descubrir que a cada paso que damos, en cada cosa que decimos, y, sobre todo, en cada historia que leemos y película que vemos, hay destellos de una cultura, la clásica, que muchos se empeñan en enterrar pero que, por fortuna, sigue viva.
Así, el séptimo arte, el cine, sigue prestando mucha atención al mundo clásico, la suficiente como para dedicarle a Grecia y a Roma grandes superproducciones como las que aquí os dejo:

Troya (Wolfang Petersen, 2004)


300 (Zach Snyder, 2006)


Alejandro Magno (Oliver Stone, 2004)


Ágora (Alejandro Amenábar, 2009)

 

Pompeya (Paul W. S. Anderson, 2014)


Gladiator (Ridley Scott, 2000)


O la muy reciente y, según dicen, fallida nueva versión de Ben-Hur (Timur Bekmambetov, 2016):


Ni siquiera es necesario que la película en cuestión esté ambientada en las antiguas Grecia o Roma, sino que gran parte del cine y de la televisión fantástica, está plagada de referencias al mundo clásico. Es el caso, por ejemplo y según veremos, de la saga de Harry Potter


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o de la más reciente de Los juegos del hambre


También la publicidad bebe con mucha frecuencia de los mitos clásicos. Sin ir más lejos, y ya que hace un par de veranos disfrutamos de los Juegos Olímpicos, cuyo origen se remonta, por cierto, a la antigua Grecia, podemos decir que la célebre marca de equipaciones deportivas Nike, toma su nombre de Νίκη [Níke], la diosa griega de la victoria. Su símbolo, de hecho, parece tomado de las alas de la Victoria de Samotracia, que puede visitarse en el museo del Louvre.




Otra marca deportiva, ASICS, ha formado su nombre a partir de las iniciales de uno de los lemas latinos más célebres Anima Sana In Corpore Sano.

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Y Pegaso, el célebre caballo alado, les presta su nombre a vehículos de transporte.






Estos son solo algunos ejemplos de pervivencia del mundo clásico en la actualidad de los muchos que veremos a lo largo del curso. Pero me temo que me he dejado llevar por la emoción y no he dejado muy claro qué es la Cultura Clásica. Todos tenemos una intuición de lo que es la cultura. Pero ¿qué es lo clásico? Clásica es la música con la que nos despertamos cada 1 de enero pero también el rock de los Rolling Stone o de Bruce Springsteen. Clásicas son algunas carreras ciclistas de un solo día, como la Lieja-Bastogne-Lieja o la París-Roubaix y clásicos son los Madrid-Barça con los que nos bombardean cada año. Clásico es, así pues, ‘de primera clase’, modélico, aquello que queremos imitar. Y la cultura clásica es la cultura grecolatina, es decir, la cultura de griegos y romanos, que durante el Renacimiento (s. XV-XVI) se buscó recuperar como guía para dejar atrás los oscuros siglos de la Edad Media. A esto mismo, a estudiar y recuperar la cultura clásica, nos dedicaremos aquí.

¡Comenzamos!